Rara, opera prima en femenino

Pepa San Martin nos pone ante un drama realista magníficamente relatado y retratado mediante planos secuencia y una puesta en escena detallada al milímetro con el fin de evitar artificios de cámara. Se mueve tan solo lo imprescindible para acompañar siempre el punto de vista de la protagonista, la adolescente Sara (Julia Lübbert). Llega incluso, en muchas ocasiones, evitar el contraplano, cosa que consigue gracias al cambio de punto de enfoque dentro de un mismo encuadre.
 
Sara vive con su hermana pequeña, Cata (Emilia Ossandon), Paula (Mariana Loyola), su madre y su pareja Lia (Agustina Muñoz).  La directora nos muestra la ordenada y feliz convivencia de esta familia. Completada con las visitas y fines de semana que ambas niñas pasan con su padre y su esposa. Reina la normalidad, pero la bisoñez adolescente de Sara y sus propios primeros escarceos amorosos le hacen pensar que su familia es rara.
Siente vergüenza de que la pareja de su madre sea de su mismo sexo, no quiere que sus amistades la vean en ese ambiente,  por ello llega a organizar la fiesta de su trigésimo cumpleaños en casa de su padre. Una situación producto de la confusión que le causa su edad pero que tendrá unas consecuencias inesperadas.
Lo mejor de esta película, además de la normalidad con la que trata la situación, está en como lo cuenta, de forma cotidiana, sin subrayados. No hay discursos ni proclamas, a diferencia de lo que sucede con otras películas provenientes de la otra América, la del norte.  No se nos muestra el juicio por la custodia de Paula (y la de su hermana pequeña a la que ni siquiera consultan), ni la campaña mediática que la madre y su pareja organizan para dar visibilidad a su realidad y a la condición homofóbica de la demanda del padre, ni se extiende en mostrar detalles del rechazo de otras personas de su entorno. En suma no cae en las argucias tramposas del cine más comercial que habrían convertido la trama en carne de lágrima fácil y alma moralizante. Rara no es una historia de buenos y malos, sino de personas que  tropiezan con los prejuicios de la sociedad. Son esos prejuicios los que confunden a Paula en el momento de su despertar adolescente. Cuando comprenda su error, ya será demasiado tarde.
Remarcable primera incursión  en el largometraje de su directora, Pepa San Martín, que ha sabido sacar lo mejor de sus magníficas actrices, en especial de las pequeñas, que realizan un trabajo de una naturalidad magistral.

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