La bella y la bestia, versionando un clásico

Un joven príncipe, víctima de un sortilegio que le ha dado forma de bestia, sólo puede ser liberado por el verdadero amor. Lo que puede ser su única oportunidad llega cuando se encuentra con Belle, la primera y única mujer que visita el castillo desde que quedó encantado.

El clásico de Disney nominado a mejor película en 1991 (cuando sólo eran cinco las nominadas y no había categoría independiente para la animación), adquiere forma humana, con una mitología ampliada y un reparto de estrellas a todo lujo que adapta hasta en el vestuario a los personajes de la cinta de animación obteniendo un resultado sencillamente espectacular: buen diseño de producción; magníficos números musicales, con homenaje al musical americano (Busby Berkeley, Gene Kelly, Esther Williams…) y deliciosas canciones y coreografías. En esta versión nos encontraremos con piezas que no sonaron en la original, pero sobre todo es ejemplar en su emulación de la cinta animada, algunos números casi se reproducen plano a plano, aunque no es nada despreciable cuando inventa. Bill Condon se confirma como magistral conductor de musicales (por si a alguien le quedaba duda después de Dreamgirls), su talento brilla especialmente en la composición coreográfica y puesta en escena de la pieza Be our guest (que ya mereció como canción su nominación al Óscar en 1991), una secuencia que está por encima de la original y compitiendo en su propio terreno, puesto que son los objetos animados quienes la protagonizan.

Una fantasía especialmente disfrutable cuando se adentra en el territorio de la bestia, tenebroso y frío al principio y cálido conforme Belle conquista el corazón de la bestia y el de los diferentes objetos animados, a los que prestan su voz los prestigiosos actores Ewan McGregor (Lumiere), Emma Thompson (Mrs. Potts) y el gran Ian McKellen, actor fetiche del director Bill Condon como Ding Dong. También intervienen Luke Evans (Gaston) y Kevin Kline como Maurice, padre de Belle, encarnada por la deliciosa Emma Watson

En la historia se han introducido personajes de raza negra, así como dos homosexuales,  pruebas inequívocas de la diversidad y modernidad que pretende ofrecer Disney en sus productos, aunque en el caso de uno de los gays (Josh Gad) se trate de un personaje obeso y cómico y de que, a pesar  de que se clame que la belleza está en el interior, la protagonista se llame Belle, sea una joven y hermosa Emma Watson, y la bestia se transforme en un apolíneo príncipe azul con castillo y corte incluida. En fin, dejemos que  hable la fantasía, suene la música y maravillémonos ante esta espectacular cinta ya que ¿Es necesario pedir explicaciones a un cuento de hadas?

 

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