Un amor de verano, un nuevo comienzo

Delphine (Izïa Higelin) le descubre un camino a Carole (Cécile de France), un camino que paradójicamente ella no podrá transitar hasta pasados los años.

Un

amor de verano es una película con mujeres, en torno al movimiento feminista, con una historia de amor entre dos mujeres. Estamos en los años 70, el movimiento feminista está en alza, los nuevos aires traídos por el mayo francés han hecho salir a la calle las reivindicaciones por los derechos humanos, es el momento de la revolución sexual y la liberación de la mujer, pero hay mucho camino por recorrer, la normalización de los anticonceptivos es todavía algo por conquistar, igual que la despenalización del aborto o la igualdad salarial. Catherine Corsini, la directora, ha querido traernos un retrato solar, fresco, de esas mujeres luchadoras poniéndolas en su contexto, pero a la vez atemporalizándolas pues el camino todavía no ha sido recorrido plenamente. Una escena es decisiva para captar el tono que la autora ha querido darle a su relato, la reunión de mujeres en el anfiteatro de La Sorbona: “Me apetecía mucho rodar esa escena, reunir a todas las mujeres, verlas hablar, discutir. Claro que gritaban, porque para una mujer que nunca ha hablado no es fácil tomar la palabra y hacerse oír. Más aún, rehusaban que alguien dirigiera los debates y pusiera orden. Pero la energía que desprende el grupo es bella, alegre e iconoclasta. También debemos recordar que su actitud militante era muy arriesgada. A menudo acababan en comisaría“. Vivacidad juvenil  y mucho desenfado para hablar de una lucha que todavía reviste gravedad, es la forma que emplea la directora para hacernos tomar conciencia de un movimiento que sigue siendo el nuestro.

Al retrato social se le teje el relato íntimo. Se trataba de mostrar las contradicciones: cómo era posible comprometerse políticamente, hacer prueba de valor hacia los demás y tener dificultades en defender “su propia causa” en la vida privada. Ahí es donde entre en juego la historia de amor entre Delphine, hija de campesinos, que va a París para huir del yugo familiar y conseguir emanciparse económicamente, y Carole, la mujer parisina del momento, que vive con un activista de izquierdas y defiende activamente los principios del feminismo.

null

La suya será una historia de descubrimiento, cada una le abre a la otra nuevas perspectivas de sí mismas, descubren sus sentimientos, su sexualidad y sus propios cuerpos. “Jugar con la desnudez casi formaba parte de la lógica y de la escritura de esos años. De pronto, era normal mostrar la desnudez, el vello en las axilas (…) En cierto modo, Cécile me llevó hacia la idea con su encarnación de Carole. Me encantaba su look con la melena rubia loca. Luego decidimos que no usaría sujetador, y empezó a dibujarse el personaje de una parisina liberada que se siente cómoda con su cuerpo, que se pasea desnuda por el piso. Cécile me dio una libertad que me parece muy bella y que encajaba a la perfección con el personaje de Carole, una chica valiente, sin tabúes (…)  al contrario de Delphine, que no se siente cómoda con su cuerpo, quizá porque aún no asume su homosexualidad”. Polos opuestos destinados a encontrarse y complementarse, a abrirse un mundo y a marcarse sus trayectorias para siempre.

Un amor de verano es la primera película de Catherine Corsini en la que trata abiertamente la homosexualidad, un tema necesario porque, aunque la gente se esconde mucho menos, sigue siendo doloroso para algunos vivir y pregonar su homosexualidad. La cinta de Corsini, en su frescura, nos hace tomar conciencia de lo que supone vivir una sexualidad fuera de los roles tradicionales, las dificultades con las que todavía se tiene que luchar (a veces la propia censura de los implicados, como en el caso de Delphine). Sin corsés ni clichés, totalmente cercana y verosímil, la historia de estas dos mujeres tiene mucho de nuevo comienzo, así la veía su autora y así nos lo transmite.

null

Una película que habla de mujeres que no están contra los hombres (los papeles masculinos no son en absoluto planos) sino que están por ellas, que están buscando su protagonismo y reivindicando su propia voz. Dos actrices en estado de gracia nos conducen por la complejidad de sus personajes, de la época que les tocó vivir, de lo difícil que era (y aún es) vivir su amor en ciertos círculos (magistral ahí haber localizado parte de la historia en un medio rural) y nos transmiten su energía, sus ganas de luchar y sobre todo de vivir según sus propios valores. Absolutamente vigente y necesaria.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s