El nombre del bambino, de bromas, verdades y amigos

bambino cartelCoge un hecho cotidiano sin principio ni final y tendrás el nudo de una narración, así lo afirmaba Anton Chejov o eso se nos dice en El nombre del bambino. Ya saben, se non é vero, é ben trovato, porque de ese modo proceden muchos escritores y así funcionan muchos filmes.

¿Qué es si no un hecho cotidiano una reunión de amigos? ¿Y cuántas historias no hay que escogen ese motivo como detonante y fondo de su relato? Es un punto de partida eficiente porque todo lector podrá llevarlo a su propia experiencia y porque desde él se pueden analizar bastantes de las cosas que nos importan, entre ellas la más obvia, la amistad. Tenemos personajes, un espacio compartido y tensión dramática, elementos suficientes para construir un relato y encararlo, además, hacia el género que más nos apetezca. Citaré sólo tres ejemplos. Allá en la noche de los tiempos el canadiense Denys Arcand nos traía El declive del imperio americano (1986) película a la que el propio director le daría una secuela en La invasiones bárbaras (2003) en la que volvía a reunir a los protagonistas de la primera, para enfrentarlos a la enfermedad, la muerte y las decisiones morales ante ello. Arcand conducía su relato hacia la exploración de la caída del sistema de valores occidentales ofreciendo un retrato amargo y bien perfilado de nuestra sociedad en los albores de eso que se ha dado en llamar pos-modernidad (en su primera entrega), para extenderlo hasta el relativamente actual colapso de las ideologías  en su secuela. De la reunión de amigos al cine filosófico y social.

Mucho más reciente es The Invitation (tanto que en España no se va a estrenar hasta la semana próxima).  Karyn Kusama parte del tópico de la cena de amigos para hablarnos de la difícil resolución del duelo en nuestro mundo laico y moderno, un fondo temático más intimista que en el caso anterior, pero lo que la lleva a ser una película excepcional es que la americana se decanta por conducir su cinta por las sendas de la intriga y el terror real (no en vano fue la ganadora de la pasada edición del Festival de Sitges).

Y termino mi excursión hablando de Los amigos de Peter (1992), la tercera película de  Kenneth Branagh. Acabo con ella porque  esta reflexión sobre los problemas de una generación (la de los ochenta) es dada en clave de comedia igual que El nombre del bambino y comparten además otro rasgo: la constatación de que la amistad no puede desarrollarse hasta que aflora la verdad, los personajes se ven como son y sus vínculos pierden los vicios.

bambino 3

La nueva película de Francesca Archibugi, remake de la francesa Le prenom (Alexandre de La Patellière, Matthieu Delaporte, 2012), es una pieza de cámara que reúne a cinco personajes (más dos niños) en una única localización (de la que saldremos tan sólo a través de los flashbacks), que no cae en lo teatral gracias a la pericia de su directora a la hora de diseñar su puesta en escena, con una cámara briosa que no para de moverse para acompañar la acción y que calibra el uso de los planos cortos para ir pasando el protagonismo de uno a otro personaje. El asunto es sencillo:  Paolo Pontecorvo (Alessandro Gassman), cuarentón y triunfador, va a ser padre por primera vez. Invitado a cenar a casa de Betta (Valeria Golino) y Sandro (Luigi Lo Cascio), su hermana y su marido, se encuentra con Claudio (Rocco Papaleo), un amigo de la infancia. Mientras esperan a Simona (Micaela Ramazzotti), la joven esposa de Paolo, entre el buen humor le hacen preguntas sobre su próxima paternidad. Pero cuando le preguntan si ya ha elegido un nombre para el niño, su sorprendente respuesta provoca el caos. El nombre de Benito (de rancio recuerdo en Italia), sólo una broma en verdad, es el disparador que hará aflorar todas las tensiones, secretos, envidias y rencores que pesan sobre una amistad de más de treinta años.

El nombre del bambino pone sobre la mesa la disección de una familia, los Pontecorvo, adinerada, ilustrada y de izquierdas, que sirve como falsilla desde la que analizar los puntos débiles de una clase, económica (alta burguesía), pero sobre todo cultural: la intelectualidad de izquierdas, esa élite cargada de contradicciones internas porque en realidad menosprecia al pueblo al que dice defender. El universo de los Pontecorvo se sostiene gracias a la armadura de secretos y camuflajes que han servido para entramar sus relaciones, conformando una apariencia de buen entendimiento y equilibrio, basta una broma para desestabilizar ese universo. Pero tan importante como la broma inicial es la irrupción en ese microcosmos de Simona, la joven esposa de Paolo, nacida en un barrio humilde de Roma, su personaje tiene ojos para ver lo que pasa oculto a los demás, lo que se cuece detrás de sus máscaras y las fragilidades de sus vínculos . Una auténtica gata sentada sobre un tejado de zinc.

bambino 1

Con estos mimbres podría haberse tejido un drama existencial y pesimista, el acierto de Archibugi, que firma también el guion (así como del original francés del que parte), es haberlo desarrollado en clave de humor. Porque el humor, bajo su apariencia de liviandad, puede llegar a ser más ácido que el texto más dramático y la risa el mejor canal para la crítica, sin tener que renunciar a la amabilidad y el final feliz que nos deja buen sabor de boca al salir del cine. La directora se manifiesta igualmente hábil para el desarrollo de los mecanismos del  enredo jugando en todo momento con la información de la que dispone cada personaje y el espectador sobre la trama. El guion es además generoso con sus personajes, en esta película coral, cada uno de ellos tendrá a lo largo de la noche en la que se desarrolla la acción su momento estelar, nadie va a irse de rositas ni habrá arco de transformación que no evolucione. Personajes bien caracterizados, analepsis bien trazadas y buena dirección de actores (espléndidos en sus interpretaciones) aseguran las risas en la platea.

El nombre del bambino no será el estreno destacado de este fin de semana, muy probablemente, pero bien se merecía esta amplia reseña porque es de esos filmes que no deberían pasar desapercibidos. Dinámica, divertida y aguda, demuestra que hay mundo más allá de los blockbusters y que hay más oferta en nuestra cartelera de la que destacarán los medios tradicionales.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s