El renacido, en los límites de lo humano

El Renacido_Poster Nominaciones. y PremiosSuspenderé la incredulidad si es necesario, Iñárritu fuerza el relato hasta el límite de lo verosímil sin llegar a rebasarlo, ¿qué mejor elección para hablarnos del límite ontológico que determina el sentido? Porque El renacido es más que un simple relato de supervivencia, el survival no es más que su envoltorio, lo que importa es la reflexión sobre qué nos hace humanos, el viaje hasta la frontera última del mundo explorado como metáfora del descenso hasta las raíces de nuestra condición.  Iñárritu nos lleva al lugar donde la naturaleza humana se enfrenta a la naturaleza en sí, una naturaleza de fiera belleza ante la cual  lo humano y su debate entre lo salvaje y lo civilizado se empequeñece. El renacido nos instala en el espacio de la definición, de la dialéctica entre lo no cultivado y el intento humano de someterlo. Ahí, en el horizonte del sentido, la delimitación entre civilización y salvajismo se vuelve delgada: “todos somos salvajes” reza el cartel prendido sobre el indefenso indio ahorcado, acto denigrante que viene a confirmarnos que los supuestos representantes de la civilización pueden llegar  a ser (y llegan de hecho a serlo) más bárbaros que los aborígenes. Este es el marco trascendente al que apunta el mexicano con su colosal cinta de aventuras y venganza.

Hugh Glass (Leonardo Dicaprio) es el hombre que excederá todos los límites que se esperan de cuerpo, mente y alma, en pos de la venganza. Poco saben de su pasado sus compañeros, apenas el rumor de que mató a un soldado inglés para salvar a su hijo mestizo, ambos (su hijo y él) forman parte de una expedición de tramperos que comercian con pieles. Después de ser diezmados por los Arikara, los supervivientes tendrán que adentrarse en los inexplorados y abruptos bosques para regresar al fuerte; cuando Glass sea gravemente herido por un oso pardo y abandonado después a su suerte por el ambicioso John Fitzgerald (Tom Hardy) (quien además mata a su hijo), empezará su épica aventura. Dicaprio se entrega al personaje como sólo un actor de su talla sabe hacerlo (en un papel sin apenas diálogos que requiere dominio en la gestualidad corporal y la expresividad del rostro), y nos regala un trabajo sobresaliente e intachable.El Renacido (The Revenant)_5_w8.0a_65 El Glass de Dicaprio es pura fuerza, moribundo y absolutamente solo se niega a perecer movido por una voluntad inquebrantable e impermeable al desaliento, supera todas las pruebas que se anteponen en su camino con el ánimo de ver cumplida su venganza. Pero su peripecia le lleva más allá de ese primario objetivo, el personaje evoluciona con el desarrollo de la acción y lo que comienza siendo una implacable búsqueda de venganza se convierte en una heroica historia, contra todo pronóstico, en pos del hogar, la justicia y la redención. Cuando enfrenta el duelo final comprende que la restitución  compete exclusivamente a la equidad natural, que hacer justicia es sólo cosa de dioses o de la naturaleza y su equilibrio que nos trasciende. Esa, la escena del enfrentamiento último, magistralmente contrapunteada por la música de Sakamoto (un tema minimalista escrito para percusión), es un soberbio ejemplo de cine con mayúsculas, ese que regresa a la condición de magia espectacular que lo definía en sus orígenes, ese que nos sumerge dentro de la acción como si nos transportara al espacio mismo de la ficción como si fuéramos una pieza más de la misma. Un ejemplo de cine dirigido a los cinco sentidos.

Renacido

 

Si tuviéramos que destacar un sólo rasgo del trabajo de Iñárritu en este cantar de gestas que es El renacido, nos quedaríamos con la fisicidad. No hay un sólo minuto (y dura 156) en el que no tengamos la impresión de que la acción está sucediendo delante de nuestros ojos, totalmente al alcance de nuestras manos, como si no hubiera filtro y estuviéramos allí mismo dentro de la escena. Iñárritu consigue la proeza jugando con la profundidad de campo y haciendo que la acción principal suceda en la primera línea del plano, con unos angulares imposibles, la cámara llega a estar tan cerca de los personajes que su aliento llega a empañar su objetivo, tal como si nos respiraran a la cara. Por mucho que miremos no llegamos a descubrir el truco cuando lo hay (esa pelea cuerpo a cuerpo con el oso cuya realización nos parece imposible), así que nos rendimos a una magia que no sentíamos desde hace mucho. La cámara recorre las secuencias sin apenas cortes, ahí está el asalto de los Arikara en el que la cámara se desplaza por el campo de batalla empalmando de un personaje al siguiente. Somos espectadores más que nunca porque el espectáculo nos envuelve, la pequeñez de los personajes en el marco de esa naturaleza inexplorada la hacemos nuestra; picados, contrapicados, panorámicas, todo está al servicio de ofrecer un retrato de la naturaleza virginal como no lo habíamos visto nunca. Y así, dándole a las imágenes una fisicidad extrema, es como Iñárritu nos eleva a lo trascendente.

El Renacido (The Revenant)_2_w10.0

Iñárritu señala: “La historia de Glass hace las siguientes preguntas: ¿Quiénes somos cuando nos hallamos completamente despojados de todo? ¿De qué está hecho el hombre y de qué es capaz?” A Iñárritu le fascinaba cómo un peligro extremo nos puede llegar a desbaratar y nos permite vislumbrar qué es lo que verdaderamente nos sostiene; cómo puede sacar a la luz cosas que habrían permanecido ocultas si esa puerta a la mortalidad nunca se hubiera abierto. Esa confrontación con la mortalidad se entrelaza, además, con una inusual historia de amor entre padre e hijo: la de un hombre que en su momento de mayor deterioro se aferra más que nunca a la vida.“El Renacido (The Revenant) es una historia de pura y dura supervivencia pero también de una esperanza inspiradora”, afirma Iñárritu. “Para mí, la parte importante era transmitir esta aventura con un sentido de sorpresa y descubrimiento, como una exploración tanto de la naturaleza salvaje como de la propia naturaleza humana”. Y eso es exactamente lo que nos transmite esta película faraónica.

THE REVENANT TM and © 2014 Twentieth Century Fox Film Corporation.  All Rights Reserved.  Not for sale or duplication.

Salvaje, directa y visceral, la última película del mexicano entretiene y es poderosa. Nos hallamos ante una pieza a la que hay que rendirle los cinco sentidos para que nos eleve más allá de lo sensible. Iñárritu nuevamente nos lanza un desafío y vale realmente la pena recogerle el guante.

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