Langosta, una distopía atípica

Irlanda, Reino Unido, Holanda, Francia, Grecia, Estados Unidos Duración: 118 min.Guión: Efthymis Filoppou, Giorgos Lanthimos Fotografía: Thimios Bakatakis Productora:Coproducción A Film4 / Irish Film Board / Eurimages / Netherlands Film Fund / Greek Film Center / British Film Institute / Element Pictures / Scarlet Films / Faliro House / Haut et Court / Lemming Film Género: Ciencia Ficción / Distopía

Reparto: Colin Farrell, Rachel Weisz, Ben Whishaw, Olivia Colman, Léa Seydoux, John C. Reilly, Roger Ashton-Griffiths, Ashley Jensen, Michael Smiley, Jessica Barden, Ariane Labed, Aggeliki Papoulia, Rosanna Hoult.

Sinopsis: Relato de una historia de amor no convencional, ambientada en un mundo distópico, en un futuro cercano, en el que de acuerdo a unas reglas determinadas los solteros son arrestados y enviados a un lugar donde se les obliga a encontrar su pareja antes de 45 días. Un relato sobre los efectos de la soledad, el temor a morir solo, a vivir solo, y también al temor a vivir con alguien.

450_1000La cultura es inabarcable en su totalidad, nuestros día son finitos y nuestras creaciones, paradójicamente, parecen no tener límite. Así que no debemos afligirnos si no conocemos más que una pequeña porción de cada una de las artes. Nunca podremos leer todas las novelas ni podremos ver todas las películas. Sirva esta previa como excusatio por confesar que no hemos seguido la filmografía de Lanthimos.

Canino y Alps, las películas más célebres (y celebradas) del cineasta griego, figuran en la larga lista de películas pendientes de visión. De modo que este comentario está escrito sin referentes con los que analizar en comparación su nuevo filme. Pero acercarse virginal a una obra también tiene un aspecto positivo: la ausencia de prejuicios y expectativas. Vista así, Langosta se nos revela como una propuesta singular que manifiesta un rico imaginario personal, tanto por la trama como por el tono desde el que se aborda el relato. Lanthimos nos enfrenta en su atípica distopía a algunos de nuestros interrogantes más cercanos, el sentido de la vida en pareja y la presión social que se ejerce sobre nosotros cuando, llegada cierta edad, parece que una parte de nuestro entorno nos exige emparejarnos como síntoma de pertenencia a la sociedad. Aunque el término ‘solterón’ haya caído en desuso, nunca faltan parientes y otros agentes sociales que nos señalen como inadaptados si no fundamos una familia propia. Lanthimos extrapola y extrema esta presión social hasta convertirla en aparato represor del estado (si le tomamos prestada la terminología a Althusser) en un mundo futuro en el que los solteros son separados de la sociedad y confinados en un centro en el que dispondrán de 45 días para evitar que se les desvista de su humanidad para convertirlos en el animal que hayan escogido.

langosta 2

Hemos calificado a Langosta como distopía atípica porque Lanthimos la narra en clave de comedia, registro poco habitual en este tipo de relatos. Y lo cierto es que logra gags verdaderamente hilarantes en toda su primera parte, la que el protagonista pasa en el centro de reclusión. Obviamente no faltan los rebeldes que se enfrentan a este aparato represor, los solteros que sobreviven en libertad, lejos de la urbe, escondidos en el bosque y siempre en riesgo de ser cazados (literalmente) por los reclusos del centro (cada soltero cazado le supone al recluso un día más de plazo para alcanzar su objetivo). Ahora bien, la novedad que nos aporta el cineasta griego es que estos rebeldes no son próceres que salvaguardan la libertad humana, al contrario, viven bajo un régimen paramilitar que les exige mantenerse solteros y no tender lazos amorosos con ningún otro miembro de la comunidad.

Cuando David, el protagonista interpretado por Colin Farrell, logra evadirse del centro es “salvado” por los rebeldes, pero lejos de acabarse sus penurias podríamos decir que consigue salirse del fuego para caer en las brasas. Porque  se enamorará de una de las prófugas (Rachel Weisz) y ambos se verán obligados a vivir su amor en la clandestinidad. También podemos leer esta parte de la trama en clave de crítica social, y es que en nuestro mundo moderno condenado a la anomía (como bien expuso Durkheim), a una fuerza de presión le corresponde otra contraria con el mismo grado de aceptación y exigencia que la primera. Así hay también un sector que abomina de la institución de la pareja y predica la bondad de la soltería, los langosta 3singles por convicción (así en inglés que da más lustre). Lanthimos nos habla de un mundo que recela del amor, de las relaciones interpersonales y que bandea entre exaltar o denostar la soledad. No hay un modelo claro para pautar las conductas y los individuos se ven abocados a la dificultad de apelar a lo común para fijar sus objetivos (esa es la anomía de la que hablábamos más arriba).

El griego es hábil en su disección de esta dicotomía, sin embargo la segunda parte del filme no brilla con el mismo esplendor que la primera. La comicidad pierde ritmo y tono, como si fallara la inspiración y el metraje se alarga sin justificación. No podemos por más que hacer nuestra la conclusión del crítico del ABC: “Yorgos Lanthimos sobreexpone la excelente idea inicial (…) Y en esa sobreexposición se pierde la gracia, el frescor de la idea y algunas cosas más“.

Original, interesante, pero no redonda, permite que Canino no caiga de la lista de películas por revisar, pero tampoco la hace avanzar más puestos. Y es que, lo repito, los días son finitos y las creaciones inagotables.

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