El viaje más largo, demasiado azúcar

Historia de amor entre Luke (Scott Eastwood), un antiguo campeón de rodeo y Sophia (Britt Robertson), una estudiante a punto de embarcarse en su sueño de trabajar en el mundo del arte en Nueva York. Según van poniendo a prueba su amor con sus diferentes ideales y visiones de la vida, Sophia y Luke establecen una conexión inesperada con Ira (Alan Alda), cuyas memorias de su amor vivido hace décadas con su maravillosa mujer (Oona Chaplin), inspirará profundamente a la joven pareja. Saltando generaciones e intercalando dos historias de amor, El viaje más largo explora los retos y las infinitas recompensas del amor duradero.

el viaje mas largo poster (Medium)Dos historias de amor en una (aunque los 139 minutos dan para eso y mucho más), en un filme que no me resisto en definir, a pesar de poder herir sensibilidades y ser tachado de lo que no soy, como ‘para mujeres’. No en vano está basado en una novela de Nicholas Sparks, escritor de la exitosa El cuaderno de Noah y Lo mejor de mí, cuya adaptación cinematográfica se estrenó recientemente y comentamosaquí Tenemos un irresistible y musculado galán ‘Old School‘. Un patán de delicados modales que representa el paradigma  del príncipe azul por el que suspiran muchas féminas y que está materializado en el vástago de Clint Eastwood.  Y debemos suspender la incredulidad. Cuando se estrenó la estupenda Superman (Richard Donner, 1978) en su cartel una frase promocional aseguraba que ‘Usted creerá que un hombre puede volar’, pues bien, si aceptan y entran en el juego que El viaje más largo les propone (y para hacerlo, desde luego tendrán que ser tan crédulos como si de la más inverosímil película de ciencia ficción se tratara) podrán pasar hasta un buen rato con todos los tópicos y lugares comunes de este tipo de historias y con las actuaciones de los veteranos Alan AldaLolita Davidovich, además de Oona Chaplin y Jack Huston (aquí con su cara completa tras  Broardwalk Empire). Sin olvidar a los protagonistas, la agradabla Britt Robertson y Scott Eastwood, que ha decidido incluir el apellido paterno en su nombre artístico tras iniciar su carrera con el materno como Scott Reeves, nombre con el que intervino en sus primeros filmes, como Gran Torino (2008) y Banderas de nuestros padres (2006), dirigidos ambos por ya saben quien. Eso sí, no me quedaría tranquilo si no recomendara desde esta pequeña tarima que se me brinda el recomendar a  los diabéticos precaución al visionar este filme, pues su exceso de melaza puede causarles estragos.

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