Robin Williams, una crónica de urgencia

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Más que el hombre de las mil caras, fue el hombre de las mil voces, por eso es justo reconocerle por su esmerado trabajo en Mrs. Doubtfire, aunque la película nunca vaya a ser incluida entre los cien mejores títulos de la historia (son tan absurdas esas clasificaciones). Tampoco figurará su película para Peter Weir, pero siempre estará en mi memoria y siempre defenderé El club de los poetas muertos. Tal vez porque entonces yo era joven y entusiasta (¡No cambies nunca, Montse, no cambies nunca! me dijeron) y hubo quien me comparó a ese inmortal profesor Keating (¡Oh capitán, mí capitán!). Tal vez porque aunque sí he cambiado, sigo teniendo alma de Peter Pan, cuya historia estuvo siempre en la obra de Spielberg desde mucho antes de rodar Hook y hacer de Robin su máscara perfecta. De entre sus más de cien títulos como actor me quedaré también con su Risvegliare, así con su título en italiano porque fue en Italia donde vi los primeros carteles, otra de esas películas que resultan un canto a la vida aunque tenga tantas sombras. Pero si sigo fumando, como signo de afianzar la vida sin negar la muerte, será por culpa de Más allá de los sueños la olvidada película del olvidado Vincent Ward.

Quiero entretenerme en la obra del neozelandés porque la considero injustamente infravalorada. Pese a tener momentos excesivamente almibarados, su imaginario visual es tan poderoso que sólo por él ya resulta notable. La he visto muchas veces, tantas que me sé de memoria sus escenas, pero sigo poniéndola cuando necesito sentir que la belleza y el amor permanecen eternos. Hoy es un buen día para recuperarla, ahora que por mano propia Robin Williams se ha marchado de viaje al ultramundo, para desearle que se encuentre ese paraíso colorista que soñó un día Richard Matheson y que Ward recreó tomando referentes clásicos del infierno de Dante, tonos cromáticos casi fauvistas y paisajes propios de Caspar David Friedrich.

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Dicen que la casualidad es la mayor de las causalidades. El domingo sin venir a cuento ni haberla escuchado en muchos años se me coló en la cabeza How about you? canción que suena varias veces en El rey pescador (la película de Terry Gillimas que más significa para mí) y ayer seguía tarareándola, mientras, Robin Williams, decidía ir a buscar el Santo Grial a otros mundos. Que la tierra le sea leve.

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