Enemy, el desconcierto de la araña

Χάος γένετ, en primer lugar existió el caos, así empieza el primer verso de la Teogonía después de la apelación a las musas. Caos para Hesiodo tenía el significado de hendidura (habría de esperarse hasta los órficos para que alcanzase su significado actual de amorfo desorden), así que a ese Caos primigenio cabe entenderlo como el principio de separación, el principio de identidad que irá generando el orden de las cosas tal como las conocemos. Sabiendo esto, la sentencia de José Saramago, “El caos es un orden por descifrar”, se hace menos enigmática, sin que por ello sea menos interesante. El enunciado del portugués nos enfrenta directamente contra las limitaciones de nuestro intelecto, contra los límites de nuestra ciencia, que nos impiden conocer más allá de donde somos capaces de poner nombre. Puede haber un orden, una regularidad, hasta en lo que se nos antoja anárquico; sospecharlo así es lo que marca la condición humana.

enemy-posterAsí es realmente una decisión inteligente la de Denis Villeneuve de tomar ese enunciado de El hombre duplicado como encabezamiento de Enemy, película que adapta la novela de Saramago. Y más aún que la primera frase que se pronuncia en el filme, tras su surrealista (¿onírico?) epílogo, sea la afirmación de la importancia del control y la necesidad de comprender que la historia es una sucesiva repetición de patrones. Con esos dos destacados Villeneuve nos está dando las claves de cuál va a ser la orientación que tendrá su incursión en la universal temática del doble. Lo que hace especial a Enemy es que el mitema del doble va a servir para reflexionar sobre la capacidad (o incapacidad) de los humanos para encontrar qué da sentido a nuestra existencia, qué define a la identidad que nos hace ser nosotros y no los demás. Similar en algunas de sus tramas argumentales a La doble vida de Verónica, Enemy está más próxima a Inseparables en cuanto a trasfondo se refiere (esa mujer a la vez fuente de deseo y de castración, como amante y como madre, naturaleza dual que se expresa en la araña). Incluso quien esto escribe llegó a verle ciertos puntos comunes con Pi de Darren Aronofsky (no en vano en España se estrenó junto al subtítulo de “Fe en el caos”). Lo que la distingue de todas las mencionadas (aunque ya estaba en la novela de Saramago) es que la búsqueda del doble está construida al modo de las películas de suspense, se camufla bajo el envoltorio del thriller psicológico y ello puede conducir a engaño a los espectadores que hayan perdido de vista la carga simbólica que subyace a la trama y explica algunos juicios de la crítica que la tratan  de película inconclusa y frustrante (Deborah Young en The Hollywood Reporter). Y es que ese final… No vamos a desvelarlo, pero hay que reconocer que es inquietante en los dos sentidos del término el peyorativo y el elogioso.

cronica-donosti-2013-enemy-doble-dementeEnemy nace de la necesidad imperiosa que sintió Villeneuve de adaptar la novela de Saramago una vez la leyó: “Sentía la necesidad visceral de hacer una película que quizá nadie más hubiera hecho, y lo que he hecho ha sido por un gran amor al cine; para mí, ‘Enemy’ ha sido una ensoñación, mi secreto“, declaró el director al llegar a San Sebastián en cuyo festival participó en la sección oficial. Pero que nadie busque una adaptación literal, el canadiense ha jugado con su propio mundo personal a la hora de llevar el texto a la pantalla. Tertuliano Máximo Afonso, protagonista de la novela, se convierte en Adam (Jake Gyllenhaal), profesor universitario de historia que lleva una vida rutinaria en un Toronto gris y fantasmagórico. Confiesa a un compañero de trabajo que no es especialmente amante del cine, pero aceptará la recomendación de éste de alquilar la comedia “El que la sigue la consigue” (evidentemente es un filme ficticio, pero es significativo el título elegido) y ahí es donde su todo va a dar un vuelco porque en un fotograma descubre a un figurante que es idéntico a él. A partir de ese momento va a centrarse en conseguir contactar con su sosias, todo un trabajo detectivesco que tendrá su fruto. Su doble es un actor de tercera llamado Anthony Claire y es su réplica exacta en cuanto al físico, sin embargo, como es habitual en la temática, su carácter es opuesto. Una vez entren en contacto se va a plantear en el filme un ejercicio de malabares sobre la identidad, el yo y el poder del subconsciente.

enemy_articleAcierta Villeneuve en el tratamiento del relato al que le da un tinte onírico, podríamos incluso llegar a pensar que no existe hombre duplicado alguno sino que todo es una ensoñación de Adam o de Anthony. Igualmente la presentación de un Toronto fantasmagórico contribuye a crear esa atmósfera de irrealidad en el que los personajes parecen atrapados en la trampa de una araña. Y la araña está presente icónicamente en el filme, primero formando parte de un extraño ritual erótico en el que es pisada por una mujer, después superpuesta sobre Toronto, una araña que evoca la de Bourgeois (llamada Mamá, por cierto), cual si fuera el titiritero que mueve los hilos de la ciudad (y aquí la ciudad es metáfora de la vida) y por último tendrá un papel relevante en ese final desconcertante al que ya hemos aludido. ¿Por qué una araña? Hay que señalar de entrada que en la araña coinciden tres sentidos simbólicos el de la capacidad creadora (por su constante tejer), el de su agresividad y el de la propia tela como red espiral dotada de un centro. En la película de Villeneuve se nos representa como figura enigmática que indica la búsqueda de centro del hombre postmoderno (condenado siempre a vivir en los márgenes de la significación) toda una aporía en un mundo como el nuestro atravesado por la burocracia y la imposibilidad (tan kafkiana) de compendiar las razones del orden.

Simboliza la araña en Enemy, pues, el desconcierto de nuestro mundo, la incógnita contra la que se estrellan todos los afanes intelectuales y vivenciales. Esta es, evidentementemente, nuestra hipótesis, porque la película deja más interrogantes que soluciones unívocas. Esta indefinición es totalmente buscada por parte del canadiense quien declaraba en San Sebastián sobre sus películas favoritas que “son las que me han dejado más preguntas que respuestas, como 2001. Una odisea en el espacio: me gusta esa sensación, cómo se van abriendo puertas para ir descifrando el misterio, y eso he querido hacer yo“. Tan anonadados como quedábamos ante el monolito de 2001, quedamos ante la imagenería de Enemy, sin duda se trata de una de esas cintas de digestión lenta que nos va suscitando nuevos enigmas según la vamos evocando en nuestra memoria. En definitiva, Enemy es un puzzle al que no le faltan piezas pero que no se deja abarcar en su diseño completo: la misma sentencia que la encabeza se cumple en la película como una ecuación circular. Al principio fue el caos, y al final seguíamos intentando descifrar su orden.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s